Isco 4

Sin embargo, no todo fueron buenas noticias en el juego del Real Madrid. Uno de los que menos participó en el desarrollo del encuentro fue Asensio, volante izquierdo del teórico 4-1-4-1 que Zidane había reservado para la ocasión; señal inequívoca de que en este tipo de contextos, en los que el equipo debe armar su juego con menos tiempo y espacio para la improvisación, el mallorquín no luce tan pegado a la cal. De hecho, los únicos instantes en los que Asensio pudo abandonar la banda para acercarse a la corona del área, liberando así el carril a Theo, fueron cuando Isco decidió probar suerte por este mismo lado. Como si, durante estos ratitos, estuviera cogiendo aire para volver a sumergirse en una banda en la que siempre, recibiendo al pie, tenía por delante a Castro y Rosales.Todos los artículos de fútbol camiseta,buzos, zapatillas y botas, sudaderas y mucho más
Ramos, imperante en sus acciones sobre Ideye y Adrián, a quienes ganó por alto y a ras de césped; Kovacic, compensando de un lado a otro la movilidad de Isco, y ofreciendo una alternativa más distendida a la circulación; y Benzema, quien le garantizó a la posesión una continuidad vital durante la segunda mitad, fueron los otros tres nombres más destacados de la visita del Real Madrid al último clasificado. El francés, sin Isco pero con Ceballos en la recta final de la noche, gozó de una mayor libertad en sus movimientos una vez Mayoral ejerció como referencia más adelantada. Acudió a recibir muchas veces de los medios, intervino en la frontal y se inventó una retahíla de ocasiones que Casemiro convirtió en el 0-2 casi definitivo. Solo Rolan pudo maquillar la velada para un Málaga CF que, al borde del precipicio, se acabó rindiendo a los pies de quien no hace mucho le llevó a tocar el cielo con las manos.
Isco arrancó las dos partes por izquierda, como interior en un medio campo conformado por Casemiro y Kovacic al mismo tiempo. Sin embargo, por donde en realidad brilló Alarcón fue por el otro sector de La Rosaleda. Bien abierto por derecha, durante largos tramos por detrás de Carvajal e incluso del propio Casemiro, Isco se adueñó de la fase creativa del Madrid desde el primer momento. Sobre esa zona del campo, moviéndose algunas veces por dentro –y otras, las menos, por el perfil zurdo-, el ‘22’ lo generó absolutamente todo. Lo hizo a pocos toques; recibiendo, sondeando barbilla arriba el escenario y soltando, no sin antes detectar la debilidad defensiva del Málaga, una batería de pases con la que rozó el 90% de acierto.
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Isco Alarcón cuajó en su regresó a Málaga una de sus mejores actuaciones con el Real Madrid en mucho tiempo. El de Arroyo de la Miel se mostró tremendamente participativo durante los 72 minutos que estuvo sobre el campo. Hizo el primero a balón parado, ejecutando un libre directo desde la frontal que, por la fuerza que le imprimió al golpeo, más bien pareció un pase por encima de la barrera malaguista; y asistió en el segundo, en boca de gol, ante la irrupción de Casemiro en el segundo palo. No obstante, la exhibición de Isco fue mucho más allá de su trascendental participación en los dos goles del equipo blanco. Su partido fue de un genio absoluto.